G-20: ¿Un cambio de esperanza?

¿Qué papel jugará Latinoamérica en un nuevo orden mundial dinámico y cambiante?

El G-20 es un grupo de países formado en 1999 por los siete países más industrializados
(Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido), Rusia, once países
recientemente industrializados (Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, China, India,
Indonesia, México, República de Corea, Sudáfrica y Turquía) y la Unión Europea como bloque. Es
un foro de cooperación y consulta entre los países en temas relacionados con el sistema financiero
internacional.

El G-20 quedó conformado luego de numerosos intentos para establecer un grupo estable en el
que estén representados apropiadamente el producto bruto global (el G-20 representa el 85% del
mismo), el comercio mundial (representado en el G-20 en un 80%) y la población mundial (el G-20
representa al 66%).

Cronológicamente, primero se conformó el G-7 que luego se amplió al G-8 y luego al G-8+5 pero
en estos ensayos no se incluía a los países recientemente industrializados, cuya importancia
para definir políticas financieras globales era cada vez mayor, por lo tanto paralelamente se
conformaron 2 intentos para tratar de solucionar este problema: el G-22 primero y luego el G-33.

Por lo tanto, queda en evidencia que desde el final de la Guerra Fría, en la que el orden mundial
era bipolar, la hegemonía de los Estados Unidos se ha ido desgastando progresivamente porque
cada vez se le fue haciendo necesario incluir a más actores para tomar decisiones en el plano
internacional, casi hasta el punto de llegar a un multipolarismo. Sin embargo, las negociaciones
en esta última reunión del G-20 han dejado en evidencia que el orden mundial está cambiando
nuevamente: parecería haber una tendencia hacia el bipolarismo con dos superpotencias (China y
Estados Unidos).

Ahora bien, la pregunta clave es qué rol jugará América Latina en este nuevo escenario.
Individualmente, los países latinoamericanos están condenados a perder relevancia política en
el plano internacional por lo que resulta que la estrategia que deberán adoptar estos países, si
desean seguir siendo actores relevantes, será primero consensuar opiniones entre ellos para
luego negociar a nivel mundial, a partir de estos acuerdos, como bloque unificado. Este proceso
debe comenzar por los tres países latinoamericanos que integran el G-20 pero rápidamente debe
expandirse e incluir a los demás países de la región, incluyendo a Venezuela.