Peregrino o visitante

Después de haber caminado la mitad del día, recorrer distintos paisajes tanto urbanos como naturales, conocernos un poco más entre todos, identificar los motivos religiosos por los que algunos caminaban y por los que otros buscaban un significado desligado de la religión nos dimos cuenta que si bien el recorrido puede ser el mismo con un punto de partida y llegada compartido, el descubrimiento es individual.

 

Un aprendizaje grupal fue que la meta o la llegada no son lo más importante sino el proceso por el que pasamos para llegar a esta. El fin no justifica los medios, sino más bien son los medios por los cuales llegamos al fin los que definen nuestro caminar, lo que nos define como persona y nuestra forma de actuar.

 

Debemos recordar que se espera de todos nosotros que seamos peregrinos y no simplemente turistas. Esto debemos extenderlo a todos los ámbitos de nuestra vida, estar involucrados y comprometidos con lo que hagamos y no ser simples observadores pasajeros que buscan pasar un rato y luego tener solo fotos como un buen recuerdo de lo que paso.

 

Nuestra función como un buen servidor público debe ser actuar como un peregrino constante, que no vayamos alternando nuestra labor con la de un turista, sino más bien que además podamos ir contagiándolo a nuestro alrededor.