El PODER: una espada de doble filo

A través de lo vivido podemos concluir que la vida del servidor público no es sencilla. No sólo se debe convivir con lo que la sociedad desea, si no que también se debe tratar de ser fiel a uno mismo. Por lo tanto, la pregunta es:

¿CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO ENTRE MI MORAL, ÉTICA Y LOS DESEOS Y NECESIDADES DE LA SOCIEDAD?

Desde nuestro punto de vista lo importante es saber reconocer cuándo es necesario dejar de lado, al menos por un momento, nuestros pensamientos indivuales en pos de alcanzar el bienestar común, lo cual constituye el fin último de un servidor público.

Sin embargo, este poder es una espada de doble filo. Dado que si bien en un virtuoso ejercicio del mismo se puede transformar positivamente la sociedad, el servidor público también puede verse sesgado por desvalores como la arrogancia, soberbia y egoismo, todo lo cual es necesario controlar para desempeñar su función con éxito.